
“Andar es moverse en busca de nuevos horizontes”
La metodología que utilizamos en el coaching está orientada a la consecución de los objetivos de la persona a la que acompañamos. A continuación te desvelamos algunas de las respuestas a preguntas que, a lo mejor, te estás haciendo cuando lees estas líneas:
- La duración del proceso depende mucho de la distancia en que la persona siente y piensa que está del objetivo. Normalmente trabajamos en ciclos de 5 sesiones de 1 hora. Cada ciclo se divide en 1 sesión de diagnòstico, 3 sesiones de trabajo y 1 sesión de evaluación. Se propone al cliente un trabajo de intersesión que es monitorizado por el coach mediante conversaciones telefónicas. Al final de la sesión de evaluación el cliente y el coach pueden acordar el incio de un nuevo ciclo o el cierre del proceso.
- Las sesiones pueden ser presenciales o via Skype.
- El cliente de coaching ha de estar comprometido con su desarrollo personal y dispuesto a explorar, descubrir y experimentar con nuevas dimensiones de sí mismo.
- En el trabajo invitamos a las personas a revisar su manera de verse a sí mismas y el mundo que las rodea; es una oportunidad de renovación desde la creatividad que todos poseemos y que, a menudo, olvidamos que tenemos.
- La creatividad la entendemos como atender las oportunidades que la vida nos ofrece y que están a la espera para ser aprovechadas, sea por no confiar en nuestros propios recursos o por pensar que no obtendremos los resultados deseados. La vida está llena de posibilidades para que cada ser vivo se transforme en lo que quiere ser.
- Todos tenemos límites, pero hemos de asegurarnos de hacer todo lo posible dentro de esos límites. Por tanto, el proceso de coaching nos descubre todo aquello que podemos desarrollar a pesar de nuestras limitaciones.
- El coaching no puede con todo. Si aquello que la persona busca necesita otro tipo de atención, se dirigirá a la persona hacia otros profesionales que la podrán cuidar.
