Recordatorio

Annamari
Annamari

La muerte de un ser querido me hace experimentar un vacío insustituible. Donde alguien estaba, no hay nada. Pues esta es nuestra naturaleza, un impulso creativo que surge de la nada y que nos alimenta para sentirnos vivos y acompañados en este viaje que acaba donde empezó, en el vacío eterno. Aceptar que somos testigos de la maravilla de la vida, con todo lo que eso significa, nos ayuda a evitar la ansiedad de aferrarnos a lo imposible y nos deja ver nuestro verdadero lugar en esta tierra en la que hemos crecido y a la que debemos respeto y amor. Todos tenemos un lugar en este mundo mientras nuestros compañeros de viaje nos lo reconocen: nuestras compañeras, madres, hijas, hermanas, amigas…

Aceptar consiste en apreciar este lujo que tenemos de vernos apreciados y amados por nuestros seres queridos. Dejarse llevar por cosas tan extraordinarias como respirar, alimentarse, abrazar, reír, nos ayuda a conectar con la creencia que la vida es felicidad, siempre y cuando nos permitamos verla. El dolor por la pérdida es parte del viaje, pero es la celebración de esa vida lo que nos ha ayudado a ser quienes somos. Su dolor en la partida es el precio a pagar por haberla tenido con nosotros y habernos reflejado en ella para ser quienes somos, ni más ni menos.

Deixa un comentari