Primavera

Amapola

La primavera significa para mí la expresión de lo esencial que se ha ido incubando durante los meses de invierno. Las amapolas de la fotografía (gracias a Alison Hubbard por su foto) son el resultado de la sabiduría de unos seres vivos que se empeñan en hacerse presentes y saludar a los que les rodean mediante sus colores, sus formas y sus aromas. Si en estos últimos días habéis tenido ocasión de pasear por el campo, fácilmente habréis visto cómo los árboles y las plantas florecen tras un invierno en el que han ido reservando energías bajo tierra para, finalmente, explotar de generosidad.

Esta es una estación que invita al intercambio y la transformación. Las abejas recolectan el polen que transformarán en rica miel mediante un proceso que las hace únicas. Me pregunto si las abejas saben lo mucho que apreciamos su labor. Esto me invita a pensar, en primer lugar, en aquello que nos hace únicos; lo que nos hace ser apreciados por los que nos rodean: familia, amigos, colegas, clientes, vecinos… Ser conscientes de lo bueno que tenemos que ofrecer al mundo, de aquello que nos hace únicos sin haber de esforzarnos especialmente, simplemente siendo quienes somos. Las abejas no dejan de ser abejas para elaborar dulce miel.

Recuerdo en estos momentos lo que me dijo ayer uno de mis alumnos después de una larga conversación sobre las dificultades con las que se encuentra: “Gracias, eres una buena persona”. Y yo le dije: “Tú también eres bueno”. Ese intercambio de palabras ha estado conmigo hasta estos momentos en los que escribo estas líneas. Me ha hecho conectar con mi utilidad sin haber hecho nada especial, todo lo que hice salió de mi con naturalidad. Soy consciente, ahora, de su agradecimiento y de lo necesario que agradezcamos a los demás su contribución simplemente por expresar su autenticidad. Me reafirmo en la necesidad que tenemos de hacer lo que sabemos hacer mejor y nos hace felices, simplemente por el hecho de ser lo que somos, huyendo de las tentaciones del ego sobre lo deberíamos hacer, ser, tener, decir… El mundo nos lo agradecerá.

Por eso, ya que es primavera os invito a apreciar lo que os rodea y os hace felices y os satisface. Si es miel, degustadla. Si es el perfume de las flores, dejad que os invada. Si son las buenas palabras o los gestos de una persona, agradeced su presencia de la manera más espontánea posible.

¡Disfrutad del esplendor!

¡Rendíos a la belleza!

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